lunes, 20 de abril de 2026

Los sapos de Puerto Lobo, otra vez

Hace dos años publicamos un post en este mismo blog sobre unas puestas de sapo corredor (Epidalea calamita) en Puerto Lobo, dentro del Parque Natural de la Sierra de Huétor. Los sapos criaron en un charco de lluvia en el aparcamiento del Centro de Visitantes, a riesgo de que los coches aparcaran encima. Contamos entonces cómo se delimitó el charco para protegerlo, cómo nuestra asociación y otros voluntarios estuvimos casi dos meses echando agua para evitar que se secara, y cómo al final se logró sacar adelante a la mayoría de las larvas.

La historia se ha repetido este año. Exactamente igual.


Mal sitio para poner los huevos



El charco se ha formado este año en el mismo lugar y los sapos han vuelto a criar en él. También se ha protegido de la misma manera: primero avisamos a los responsables del Parque Natural, los cuales colocaron cinta señalizadora para que no se aparcara encima y los voluntarios hicimos un murillo de tierra y piedras para que el agua no se derramara. También hemos estado yendo periódicamente a echar agua cogiéndola de una fuente próxima, con garrafas y una manguera. 


Se delimitó y protegió el charco



En tan poco espacio había miles de larvas


Cada 4 ó 5 días había que ir a echar agua, sobre todo si el tiempo era soleado 


Algunos días llegamos justo a tiempo, cuando apenas quedaba agua y las larvas se agolpaban tanto que el agua se veía negra 


Parte de las larvas se trasladaron a charcas permanentes cercanas para asegurar que, al menos, algunas sobrevivieran.  


Echando larvas en otras charcas que tenían más agua


Al final, también como hace dos años, la práctica totalidad de las larvas completaron la metamorfosis y se transformaron en minúsculos sapillos que se dispersaron por los alrededores.




En esta actuación hay que destacar la colaboración del personal del Centro de Visitantes Puerto Lobo, del Parque Natural. El esfuerzo ha valido la pena, pero habría que buscar una solución menos costosa dado que el problema en ese charco se repite cada pocos años. Estamos en ello.


Sapillo corredor de apenas 1 cm iniciando su vida terrestre


jueves, 2 de abril de 2026

¿Un ayuntamiento construyendo una charca en vez de destruirla? Algo está cambiando

Hace tiempo el ayuntamiento de Beas de Granada nos convocó a una reunión. En ella el alcalde nos informó que acababan de construir una charca donde antiguamente había un pequeño humedal y querían que fuera lo más natural posible, con flora y fauna autóctonas, para lo cual solicitaban nuestro asesoramiento. A los pocos días les enviamos un informe con algunas propuestas.


La charca de Beas de Granada


La charca tiene 60 m de largo y una profundidad máxima de casi 1 m. La base es una lámina de plástico con una capa de gravilla encima. Los alrededores llevan un sencillo equipamiento (fuente, farolas, bancos y papeleras) y constituye un lugar de descanso y esparcimiento para los beatos, ya que se encuentra en las afueras del pueblo.




A propuesta nuestra se construyeron rampas de salida 



En nuestras propuestas se resaltaba la conveniencia de que la charca tuviera anfibios, quizá el grupo de vertebrados que más está disminuyendo en las últimas décadas tanto en nuestra provincia como a nivel mundial.

No hubo que esperar mucho. De modo natural la charca fue rápidamente colonizada por el sapo corredor (Epidalea calamita) y el sapo común (Bufo spinosus) que empezaron a criar en ella, lo cual indica que había un déficit de lugares de reproducción para estas especies.


Cordones de huevos de sapo corredor

Larvas de sapo común


La charca parece abastecerse sólo de lluvia y parte del año permanece seca, lo cual no es un problema sino todo lo contrario. En muchas charcas de aguas permanentes se han soltado peces de colores u otras especies sin tener en cuenta que muchos se alimentan de crías de anfibios, lo que ha provocado la disminución o incluso la desaparición de éstos. La existencia de un periodo seco garantiza que no habrá peces.


Sapo corredor adulto


Sapo común adulto sorprendido de noche


Pasados varios años desde su construcción se observa quizá un exceso de gravilla y se echa en falta una mayor presencia vegetal que aporte más naturalidad. No obstante, felicitamos al ayuntamiento por esta iniciativa que, además de constituir un lugar de encuentro interesante para sus ciudadanos, ha creado un punto nuevo para la reproducción de dos anfibios necesitados de protección.