martes, 17 de mayo de 2022

Último seguimiento del proyecto de conservación del tritón pigmeo (Triturus pygmaeus) en Granada

 

El pasado 30 de abril, coincidiendo con el Día internacional de los Anfibios, miembros de la Asociación Herpetológica Granadina realizamos una visita nocturna a ciertos lugares donde en los últimos años se habían introducido ejemplares de tritón pigmeo (Triturus pygmaeus). Esta visita forma parte de la última fase del “Proyecto de conservación de las poblaciones límite de distribución del tritón pigmeo en la provincia de Granada”, coordinado por el Aula de Naturaleza Valparaíso del colegio Ave María Casa Madre junto con la Asociación Herpetológica Granadina, y aprobado por la Delegación de Medio Ambiente.

 

Organizando los equipos


Empiezan a aparecer los primeros tritones


Se soltaron como larvas y ya son adultos reproductores

 

Este proyecto se inició en 2014 y consta de varias fases: 1. Rescate de los adultos que aún sobrevivían en lo que fue la laguna de Arenales (Albolote), actualmente desecada en su totalidad debido a la instalación de pozos ilegales para el riego de olivos (hecho denunciado desde 1988 ante las autoridades, aunque sin resultado positivo alguno). 2. Cría de esos ejemplares en las instalaciones del colegio Ave María Casa Madre. 3. Introducción de los descendientes en una zona protegida cercana al Parque Nacional de Sierra Nevada y seguimiento de las poblaciones. 

Más información en: https://www.youtube.com/watch?v=AAiV6QOeS_E

De 2016 a 2020 se liberaron 2625 larvas nacidas en cautividad, más los adultos progenitores cogidos en libertad, en un total de 20 puntos de agua: 15 de titularidad privada y 5 pública. De estos lugares, 11 se pudieron controlar esa noche en la que se hizo el seguimiento. Los lugares que no pudieron ser visitados se encontraban en cuatro fincas privadas cuyos dueños estaban ausentes. De los 11 lugares visitados, 2 carecían de agua en ese momento, uno por trabajos de reparación y otro por desecación ilegal -hecho que fue luego denunciado ante las autoridades-, y en los 9 restantes se encontraron adultos de tritón pigmeo en fase acuática reproductora.

 

Macho con los rasgos típicos del celo




Hembra

En dos lugares se contaron 20 y 50 adultos respectivamente, por lo que el proyecto está dando sus frutos. Como dato destacable, se observó un adulto en una charca donde no se había soltado nunca ningún ejemplar, estando el punto con tritones más cercano a unos 500 m.

 








Reponiendo fuerzas tras los recuentos


Esperamos que esta especie tan poco conocida y amenazada en nuestra provincia se vaya recuperando y no acabe como la salamandra común (Salamandra salamandra) en Sierra Nevada, que terminó desapareciendo.

Se ha enviado un informe de este seguimiento a la Delegación de Medio Ambiente y al Parque Nacional de Sierra Nevada.


jueves, 12 de mayo de 2022

¿Cómo llegó la ranita?

             A principios de mayo nos enteramos, a través del facebook de un particular, que en la localidad de Cástaras (Sierra Nevada) había aparecido un ejemplar de ranita meridional (Hyla meridionalis), en el estanque de una finca privada. Los propietarios habían conseguido fotografiarla (ver fotos) y grabarla (oír audio), por lo que la identificación no ofrecía dudas.

 

Ranita meridional hallada en Cástaras (foto de Joseph Varney)



La cita es interesante porque la ranita meridional es bastante escasa en la provincia de Granada y sólo se la conoce en enclaves muy concretos del oeste, centro y sur de la provincia, y éste sería el punto más al este de su distribución. En Sierra Nevada sólo conocemos su presencia en dos localidades bastante alejadas de Cástaras. Por otro lado, la información del facebook indicaba una altitud de unos 1300 m, una cota considerable teniendo en cuenta que la máxima altitud para esta especie en la península ibérica está señalada en 1250 m, obtenida precisamente en una de las localidades de Sierra Nevada.

A los pocos días varios miembros de la Asociación Herpetológica Granadina visitamos el lugar. La finca se encuentra en mitad del campo, alejada del núcleo urbano. La propietaria nos enseñó dónde había aparecido el ejemplar: una pequeña y bonita charca que ellos mismos habían construido, con nenúfares, ranas comunes (Pelophylax perezi) -tanto adultos como larvas-, efémeras y libélulas, a 1265 m de altitud. Era la primera vez que ellos veían la ranita e ignoraban cómo había podido llegar. Nosotros la buscamos, pero no tuvimos la suerte de verla.

 

Entorno donde se encontró al animal


La charca



Revisando la charca

Ante la posibilidad de que esta especie se encontrara también en otros puntos de la zona, prospectamos algunas albercas y charcas cercanas centrándonos en la búsqueda de sus larvas, pero el resultado fue negativo. Sólo hallamos sapos corredores (Epidalea calamita) y ranas comunes.  

 

Prospectando una alberca cercana


Otra charca. Sólo encontramos sapo corredor y rana común


Sorprende la aparición de un solo ejemplar en un lugar habitado y a una altitud tan elevada (superior a la hasta ahora máxima para la península ibérica), por lo que no puede descartarse una llegada asistida. La presencia de plantas acuáticas no autóctonas (como los nenúfares) en esta finca, y quizá en otras cercanas, permite sospechar su llegada con el agua de las plantas, quizá como renacuajo. No obstante, no podemos descartar ninguna posibilidad.

 

Ranita meridional hallada en Cástaras (foto de Joseph Varney)

 

 

viernes, 22 de abril de 2022

Traslado de gallipatos

El pasado 21 de abril varios miembros de la Asociación Herpetológica Granadina nos llegamos a la sierra de Loja (Granada), al oeste de la provincia. Esta sierra cuenta con una población de gallipatos (Pleurodeles waltl) que se reproduce en charcas temporales de uso ganadero, pero también aparece en terrenos agrícolas al pie de la sierra, en balsas y albercas donde los individuos caen y llegan a reproducirse.

Acompañados por el propietario de una finca agrícola visitamos una piscina que apenas se usa, con aguas turbias y fondo fangoso, donde la especie se reproduce desde hace años, pero cuyos individuos no pueden salir debido a un resalte del borde que lo impide.

 


 


El gallipato es un anfibio muy resistente que se adapta bien a condiciones adversas y come casi de todo, y es probable que, al no poder salir de la piscina, los adultos se alimenten de larvas de su misma especie. Por ello pensamos que era conveniente trasladar algunos individuos a un lugar más adecuado.

 

Mangueando


Una red de arrastre fue muy útil



Con mangas y una red de arrastre sacamos 71 gallipatos, de los que 62 eran larvas en distinto grado de desarrollo y 9 adultos. Los guardamos en botes clasificando los ejemplares según su tamaño para evitar que los mayores mordieran a los pequeños. 

 




Larvas de gallipato


Detalle de una larva



Gallipatos adultos

Suponemos que en el fondo de la piscina quedó, al menos, una cantidad de gallipatos similar a la extraída. Posteriormente liberamos los ejemplares capturados en otros lugares adecuados.


jueves, 3 de febrero de 2022

Nueva vida para las charcas terreras

Las charcas o albercas terreras son pequeños depósitos de agua muy frecuentes en Sierra Nevada (Granada). Están situadas junto a un nacimiento y se construían excavando una cubeta y rodeándola con la propia tierra extraída, a veces con un murete de piedras a modo de dique. Con ellas se regaban pequeñas parcelas cultivadas en las laderas de la sierra, en una época en la que predominaba una economía de subsistencia. Hoy día la mayoría de esos cultivos están abandonados y muchas charcas terreras llevan décadas sin usarse, por lo que están colmatadas de tierra y colonizadas por la vegetación. 


Charca terrera bien conservada. Al fondo, las cumbres de Sierra Nevada
 

 

Charca terrera colmatada. A veces son difíciles de localizar

 

En 2017, miembros de la Asociación Herpetológica Granadina empezamos a restaurar algunas de estas charcas terreras en el municipio de Güéjar Sierra, entre 1300-2200 m de altitud. Pretendíamos devolverles su estado original para que sirvieran como puntos de reproducción para anfibios. Con palas, azadas y mucho esfuerzo manual empezamos a retirar los fangos acumulados durante años para convertir estos lugares en pequeños humedales con agua libre, aptos para ser colonizados por la flora y fauna silvestre.

           
 

Comenzando a recuperar la charca: desbrozar y descolmatar

 



Fango y más fango
          
 



Éste es el resultado final

Hasta ahora se han recuperado más de 50 charcas terreras que estaban colmatadas, creándose una red de pequeños humedales que aportan diversidad al paisaje. Ejemplos de ello son las tres imágenes siguientes:

 



 





 

Varias especies de anfibios han empezado a criar en estos nuevos hábitats -a veces al año siguiente al de la actuación-, como el sapo común (Bufo spinosus), el sapo corredor (Epidalea calamita), el sapillo pintojo ibérico (Discoglossus galganoi) y el sapo partero bético (Alytes dickhilleni), además de la rana común (Pelophylax perezi).

          

Puesta de sapillo pintojo ibérico (Discoglossus galganoi)

            
Renacuajos de sapo común (Bufo spinosus)

 
Adulto de sapo partero bético (Alytes dickhilleni)


Actualmente seguimos realizando estas actuaciones de forma manual aunque, cuando el acceso lo permite, contratamos una excavadora para que haga el trabajo. Es más caro, pero más rápido y sobre todo menos cansado.

 

Excavadora recuperando una charca terrera colmatada


La mayoría de estas actuaciones se realizaron con fondos proporcionados por la Asociación Herpetológica Española, obtenidos a su vez de convocatorias de Actividades de Voluntariado del Organismo Autónomo Parques Nacionales.  

 

domingo, 26 de diciembre de 2021

Los Nacimientos del Parrica: crónica de una muerte anunciada.

 Fotografías: Gabri Mtnez, Javier Benavides, Gema González.

Entre los enclaves del Patrimonio hidrológico granadino desaparecidos en fecha reciente, se encuentra un lugar icónico por la comunidad de anfibios que llegó a albergar hasta finales de los años 80 del pasado siglo 10 especies de anfibios, resultando en uno de los mejores enclaves de biodiversidad de batracofauna de toda Europa (Antúnez, 1983; datos Universidad de Granada).

Estado del humedal en otoño de 2006. Foto: Gabri Mtnez.
Estado del humedal en otoño de 2006. Foto: Gabri Mtnez.

Localizado al este de la depresión kárstica de Zafarraya, al pie del macizo de la Maroma (Sierra de Tejeda), en su vertiente norte, el humedal se asienta sobre materiales detríticos de aporte de escorrentía de las sierras circundantes (de gran caudal en momentos concretos). La descarga del mismo se producía hacia el cercano arroyo de los nacimientos del Parrica (o del Parrilla), también llamado de la Madre. 

El vaso fue recrecido histó-ricamente para aumentar el volumen de almacenamiento mediante una pequeña presa de regulación. Mantenía una cubeta de unas 0,3 ha y más de 2,5 m de profundidad en su punto central.

Prado encharcado en cabecera. Foto: Javier Benavides.

El lugar fue punto de reproducción para 10 de las 12 especies de anfibios del sureste ibérico, entre ellos la desaparecida sala-mandra penibética, presente de forma ya relicta en el cercano arco calizo malagueño. Pocos puntos podían “pre-sumir” de aquel excelente elenco de biodiversidad herpe-tológica. Desde los endémicos salamandra penibética y sapo partero bético, a los también amenazados sapillo pintojo ibérico, ranita meridional, sapillo moteado ibérico o sapo de espuelas.

Ranitas meridionales en amplexo. Foto: Gabri Mtnez.
Sapo de espuelas. Foto: Gabri Mtnez.  
 
Esta exuberancia herpetológica la hizo objeto de inclusión en tesis doctorales y artículos de investigación (Antúnez y Antúnez et al. 1983-2006 -ver bibliografía-) y, por esta razón, fue integrada, primero en el “Inventario de las áreas importantes para los anfibios y reptiles de España” (1998), y posteriormente, entre las “Áreas de interés para los anfibios y reptiles de España” (Sierra Tejeda, Llanos de Zafarraya).

Pozo en febrero de 2007. Se aprecia en el fondo un sapo común caído. Foto: Gabri Mtnez.

Su estado ecoló-gico comenzó un declive desde fina-les del s.XX tras la buena temporada hidrológica de 1996, posterior a la gran sequía 1991-95, cuando el lugar mantenía aún a 8 especies de anfibios reproductores. En los primeros años del siglo actual fue objeto de un proyecto de restauración por parte de la Universidad de Granada, en forma de una charca artificial de unos 11 x 5 m, que se mantuvo como el único punto de cría esporádico de anfibios durante sólo unos pocos años más, debido a la escasa calidad de los materiales empleados para la impermeabilización del vaso.

Charca creada por la UGR en febrero de 2009. Foto: Javier Benavides.

El lugar fue reconocido (algo tarde, la verdad) a nivel andaluz, incluyéndose en el Inventario de Humedales de Andalucía (año 2012 –cuando ya no se formada la lámina de agua -), listado que recoge las zonas húmedas singulares de la Comunidad Autónoma, aunque no confiere protección alguna a los enclaves.

El (ya desaparecido) humedal se halla en la actualidad completamente ausente en su lámina de agua debido al uso agrícola intensivo de la zona, no cumpliendo los valores por los cuales fue catalogado como Humedal de Andalucía. Es por esto que solicitamos desde aquí su descatalogación como tal.



Estado actual (23 diciembre 2021) de los Nacimientos del Parrica. Fotos: Gema González.

Esta ausencia de protección y la desafección/desatención de que han hecho gala las sucesivas administraciones ambientales a cuya custodia se ha depositado la conservación de las condiciones ambientales sostenibles para la fauna (endémica, amenazada y protegida) del lugar, junto al creciente interés por las aguas subterráneas para cultivos hortícolas de intensivo, ha hecho desaparecer por completo sus valores ecológicos, al hacer descender en más de 10 m el nivel freático, bombeándose toda el agua a una pantaneta plástica de reciente creación situada en una colina próxima, desapareciendo con ello por completo la lámina hacia el año 2010, siendo en la actualidad una escombrera sin interés alguno y ejemplo de vergüenza de gestión ambiental provincial y de recuerdo para quienes conocimos lo que fue y en lo que la avaricia y la dejadez humana lo han convertido.

 

Bibliografía

Antúnez, A., 1983. Contribución al conocimiento faunístico y zoogeográfico de las Cordille-
ras Béticas: los vertebrados de Sierra Tejeda
. Tesis Doctoral, Univ. de Málaga. Málaga.

Antúnez,  A.,  Real,  R.  & Vargas,  J.M.  1988.  Análisis  biogeográfico de los anfibios de la vertiente sur de la Cordillera Bética. Miscelánea Zoológica, 12: 261-272.

Antúnez, A., Real, R., Mendoza, M. & Guerrero, J.C. 1998. Sierra Tejeda y Sierra de las Nieves. En: Santos, X., Carretero, M.A., Llorente,  G.A., Montori, A. (coords.) Inventario  de  las  áreas  importantes para los Anfibios y Reptiles de España. Asociación Herpetológica Española-ICONA.

Antúnez, R. Real, M. Mendoza y J. C. Guerrero. 2006.  Sierra Tejeda. En: Santos et al. (Coord.) Áreas de interés para los anfibios y reptiles de España. AHE - MIMAM.

 

 

Nacimientos de Parrilla (M. López Chicano, mayo 2009). www.conocecetusfuentes.com