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jueves, 2 de abril de 2026

¿Un ayuntamiento construyendo una charca en vez de destruirla? Algo está cambiando

Hace tiempo el ayuntamiento de Beas de Granada nos convocó a una reunión. En ella el alcalde nos informó que acababan de construir una charca donde antiguamente había un pequeño humedal y querían que fuera lo más natural posible, con flora y fauna autóctonas, para lo cual solicitaban nuestro asesoramiento. A los pocos días les enviamos un informe con algunas propuestas.


La charca de Beas de Granada


La charca tiene 60 m de largo y una profundidad máxima de casi 1 m. La base es una lámina de plástico con una capa de gravilla encima. Los alrededores llevan un sencillo equipamiento (fuente, farolas, bancos y papeleras) y constituye un lugar de descanso y esparcimiento para los beatos, ya que se encuentra en las afueras del pueblo.




A propuesta nuestra se construyeron rampas de salida 



En nuestras propuestas se resaltaba la conveniencia de que la charca tuviera anfibios, quizá el grupo de vertebrados que más está disminuyendo en las últimas décadas tanto en nuestra provincia como a nivel mundial.

No hubo que esperar mucho. De modo natural la charca fue rápidamente colonizada por el sapo corredor (Epidalea calamita) y el sapo común (Bufo spinosus) que empezaron a criar en ella, lo cual indica que había un déficit de lugares de reproducción para estas especies.


Cordones de huevos de sapo corredor

Larvas de sapo común


La charca parece abastecerse sólo de lluvia y parte del año permanece seca, lo cual no es un problema sino todo lo contrario. En muchas charcas de aguas permanentes se han soltado peces de colores u otras especies sin tener en cuenta que muchos se alimentan de crías de anfibios, lo que ha provocado la disminución o incluso la desaparición de éstos. La existencia de un periodo seco garantiza que no habrá peces.


Sapo corredor adulto


Sapo común adulto sorprendido de noche


Pasados varios años desde su construcción se observa quizá un exceso de gravilla y se echa en falta una mayor presencia vegetal que aporte más naturalidad. No obstante, felicitamos al ayuntamiento por esta iniciativa que, además de constituir un lugar de encuentro interesante para sus ciudadanos, ha creado un punto nuevo para la reproducción de dos anfibios necesitados de protección.


sábado, 28 de marzo de 2026

Educación y conservación

Hace unos días nos llamaron desde el Instituto de Educación Secundaria La Madraza, en la zona norte de la capital. En el patio del instituto tienen tres pequeñas charcas artificiales, muy bien naturalizadas, que utilizan con fines didácticos para estudiar los ecosistemas acuáticos. Al parecer, alguien introdujo hace años algunos sapos comunes (Bufo spinosus) y, desde entonces, todos los años se reproducen. En esos momentos las charcas estaban repletas de larvas o renacuajos.


Una de las tres charcas del instituto

Aprovechamos nuestra visita para dar unas pequeñas charlas sobre anfibios a alumnos de 3º de ESO, ayudados por fotos de diversas especies y modelos de plástico, resaltando la grave situación que atraviesan casi todas las especies de nuestra provincia.


Explicando la biología y problemática de los anfibios




Aunque el patio donde están las charcas es grande, la situación del instituto dentro de la ciudad hace imposible que todos los futuros sapillos encuentren lugares adecuados para llevar su vida terrestre. De hecho, a veces se han rescatado sapos cruzando alguna de las calles que rodean el centro escolar. Por ello nos pidieron que nos lleváramos algunas larvas y las soltáramos en otro lugar. Los propios alumnos fueron los encargados de capturar las larvas, más de 400.




Los alumnos capturando las larvas



Larvas de sapo común








Unas horas más tarde soltamos esas larvas en Beas de Granada, al borde del Parque Natural de la Sierra de Huétor, en una charca que el ayuntamiento construyó en las afueras del pueblo y que ha sido colonizada de modo natural por el sapo común y el sapo corredor (Epidalea calamita).


La charca en Beas de Granada

Soltando las larvas


Nos parece admirable que un centro educativo haga pequeñas charcas para estudiar la rica vida de esos ambientes acuáticos, y el dedicar parte de los individuos nacidos a repoblar otros lugares le da un enfoque conservacionista aún más digno de elogio. Felicitamos por ello a los profesores implicados y a los propios alumnos. 


Adulto de sapo común


lunes, 2 de enero de 2023

Renacen las charcas en la sierra de Loja

             La sierra de Loja, también llamada Sierra Gorda, se encuentra al oeste de la provincia de Granada. En su parte superior presenta pequeñas charcas temporales, unas seminaturales y otras artificiales, utilizadas como abrevaderos para el ganado.

Actualmente estamos realizando en esta sierra un inventario de sus charcas y demás puntos de agua. Lo comenzamos hace un par de meses, en plena sequía, cuando casi todas las charcas estaban secas, lo que era bastante deprimente. Los anfibios que viven en ellas debían estar entonces enterrados o escondidos entre las piedras. Por eso ha sido una satisfacción observar el cambio que se ha producido en esas charcas tras las lluvias caídas el pasado diciembre.



Foto superior: charca en El Navazo (sierra de Loja, Granada), totalmente seca el pasado octubre.
Foto inferior: la misma charca unas semanas después, tras las lluvias de diciembre.




Foto superior: charca en Fuente Alta, seca en octubre pasado.
Foto inferior: la misma charca llena de agua después de las lluvias de diciembre. 




Foto superior: charca del Pozuelo, sin nada de agua en octubre.
Foto inferior: la misma charca casi llena, en diciembre.



Foto superior: charca del Tejaillo en noviembre, cuando estaba seca.
Foto inferior: la misma charca en diciembre.
 

En la sierra de Loja se encuentran las que quizá sean las mejores poblaciones de gallipato (Pleurodeles waltl) y sapo de espuelas (Pelobates cultripes) de la provincia de Granada. Si bien el gallipato aún se encuentra en otros puntos de la provincia, el sapo de espuelas es muy raro fuera de la sierra de Loja, y los pocos puntos conocidos donde también cría están desapareciendo a pasos agigantados.

 

Gallipato joven (Pleurodeles waltl)

Sapo de espuelas joven (Pelobates cultripes)

Ambas especies empiezan ahora su ciclo reproductor. A ver si sigue lloviendo y éste es un buen año para ellos.


miércoles, 5 de octubre de 2022

Tritón pigmeo: un adiós silencioso

             El tritón pigmeo (Triturus pygmaeus) es un anfibio endémico de la mitad sur de la península ibérica exceptuando el tercio más oriental. 

 

Adulto observado de noche en una charca

 

La provincia de Granada se encuentra en el límite de su área de distribución. En las últimas décadas se han publicado varios mapas sobre su distribución en nuestra provincia donde aparece en un máximo de 16 cuadrículas UTM de 10 x 10 km (la provincia tiene unas 140 cuadrículas), todas situadas en la mitad occidental de la provincia (comarcas de Alhama, Loja y Los Montes), la cual registra una mayor pluviosidad que la mitad oriental. Casi siempre ha aparecido en charcas y lagunas, a veces en albercas, situadas tanto en zonas montañosas como en llanuras.

 

Charca con tritones en la comarca de Loja



Otra charca ocupada por la especie, también en la comarca de Loja

 Actualmente estamos revisando estas zonas para conocer su distribución presente y, tras las primeras prospecciones, la situación parece que es muy grave. De esas 16 cuadrículas donde la bibliografía marca su presencia hemos visitado 14 y sólo lo hemos localizado en 8, lo que supone una reducción del 57 %, aunque este dato es todavía provisional. 


Macho adulto

La disminución del tritón se está produciendo por desaparición del hábitat. Conocemos no menos de 9 lugares donde habitaba la especie y que han desaparecido por completo desecados o invadidos por cultivos o edificaciones. Los humedales de superficie reducida (charcas, pequeñas lagunas, áreas pantanosas, encharcamientos temporales, etc.) son considerados terrenos improductivos incapaces de alcanzar un alto valor ecológico a pesar de que, en muchas ocasiones, constituyen el refugio de una gran variedad de anfibios.

 

Hembra adulta


Además de estar poco extendido, esta especie vive en un reducido número de enclaves. En 2 cuadrículas lo hemos encontrado en 3 puntos en cada una, en otra cuadrícula sólo en 2 puntos, y en cuatro cuadrículas ocupa solamente un punto en cada una. Sólo en una cuadrícula de Zafarraya (comarca de Alhama) parece estar más extendido dadas las numerosas charcas de la zona.



Laguna en el municipio de Zafarraya (comarca de Alhama)

 

La principal amenaza actual es la desaparición del agua por el aumento de los regadíos y la superficie cultivable, a la que hay que sumar la introducción de especies foráneas (cangrejo americano y carpín) y la contaminación por residuos agrícolas. La mayoría de los lugares donde sobrevive se hallan en terrenos privados y ninguno en un espacio protegido.


Una laguna en Zafarraya casi seca por la sequía y la sobreexplotación del acuífero



Pozo para extraer agua para riego, construido en mitad de una charca con tritones
 

Pequeña charca donde hay tritones, con toda la orilla removida y la vegetación periférica eliminada


Cangrejo americano en una laguna granadina

 

Esta especie se nos está yendo de la provincia sin que nos demos cuenta.


lunes, 8 de agosto de 2022

En busca de la salamandra perdida. Crónica de una muerte anunciada

La salamandra común (Salamandra salamandra) es un anfibio con una alta variabilidad morfológica del que se han descrito muchas subespecies, dos de las cuales se encuentran en el sudeste de la península ibérica: morenica y longirostris


Salamandra común, subespecie morenica: con hocico redondeado y normalmente manchas rojizas

Salamandra común, subespecie longirostris: con hocico apuntado y sin manchas rojizas


              Distribución

    

           La subespecie morenica está presente en Sierra Morena desde Huelva hasta Jaén, sierras de Cazorla y Segura, algunas sierras de Albacete y Murcia y sierras del norte de Granada (Castril, La Sagra, Guillimona, etc.); sus poblaciones aún están bien conservadas. La subespecie longirostris sólo se encuentra actualmente en las provincias de Cádiz y Málaga, ya que ha desaparecido recientemente de Jaén, Córdoba y también de Granada, donde habitaba en el límite occidental colindante con Málaga y cuya última observación se produjo en 1989; las poblaciones de esta subespecie son más vulnerables.

 

Distribución de la salamandra común en Granada y parte del sudeste peninsular
(Salvador, Pleguezuelos y Reques, 2021. Guía de los anfibios y reptiles de España).
Se han añadido unas cruces en zonas de Granada donde ha desaparecido


Adulto de la subespecie morenica


Adulto de la subespecie longirostris 

 

Durante las últimas décadas hemos realizado numerosas entrevistas a personas que frecuentan el campo (pastores, agricultores, cazadores, etc.) para conocer la distribución pasada y presente de esta salamandra en la provincia de Granada. En una especie con una coloración tan llamativa y de reconocimiento tan fácil las respuestas suelen ser bastante seguras, tanto en sentido positivo como negativo, y eso nos ha permitido determinar que el “tiro” -como en muchas zonas se la denomina- tuvo en el pasado un área de distribución provincial mucho más extensa que la actual y estuvo presente en la mayoría de nuestras sierras.

Tornajo donde se reproduce esta especie en la sierra de Castril


Las citas más antiguas corresponden a grabados del siglo XVII donde se la señala en acequias del valle del río Darro, a las puertas de la ciudad de Granada, y a las crónicas del abad de Baza del siglo XVIII que la nombra en las sierras de Orce y Baza. En el siglo pasado hay datos en los años 70 en la Vega de Granada y en los 90 en la cuenca del río Guadalfeo y en las sierras de Parapanda, Huétor, Almijara y Tejeda. En Sierra Nevada hay citas en numerosos lugares de ambas vertientes, aunque más en laderas orientadas al norte y oeste. En el Instituto Ángel Ganivet se conserva un ejemplar que, según su etiqueta, fue capturado en Sierra Nevada en 1974. En uno de los barrancos tributarios de los Cahorros de Monachil se dio a finales de los 80 la que posiblemente fuera la última observación confirmada para toda Sierra Nevada. Por último, no hay datos sobre su presencia en las sierras de La Contraviesa, Lújar y Loja.


Larvas en un arroyo granadino

  

Las causas de su desaparición no son conocidas, pero debe haber influido el aumento de la aridez en el sudeste peninsular. Otras causas como cambios en las prácticas agropecuarias por la modernización del campo o alguna enfermedad fúngica, como las que ahora están devastando a los anfibios en todo el planeta, también pueden haber influido.


Joven de la subespecie morenica


No podemos descartar que en algunos lugares donde ya no se la ve se mantenga alguna pequeña población acantonada en reductos muy localizados, como enclaves cavernícolas o barrancos húmedos. Rogamos a los lectores que tengan información sobre la presencia presente o pasada de esta especie en cualquier lugar de la provincia que nos lo comuniquen al correo: sabandijape@gmail.com Pueden encontrar más información en nuestro blog: sabandijape.blogspot.com

jueves, 12 de mayo de 2022

¿Cómo llegó la ranita?

             A principios de mayo nos enteramos, a través del facebook de un particular, que en la localidad de Cástaras (Sierra Nevada) había aparecido un ejemplar de ranita meridional (Hyla meridionalis), en el estanque de una finca privada. Los propietarios habían conseguido fotografiarla (ver fotos) y grabarla (oír audio), por lo que la identificación no ofrecía dudas.

 

Ranita meridional hallada en Cástaras (foto de Joseph Varney)



La cita es interesante porque la ranita meridional es bastante escasa en la provincia de Granada y sólo se la conoce en enclaves muy concretos del oeste, centro y sur de la provincia, y éste sería el punto más al este de su distribución. En Sierra Nevada sólo conocemos su presencia en dos localidades bastante alejadas de Cástaras. Por otro lado, la información del facebook indicaba una altitud de unos 1300 m, una cota considerable teniendo en cuenta que la máxima altitud para esta especie en la península ibérica está señalada en 1250 m, obtenida precisamente en una de las localidades de Sierra Nevada.

A los pocos días varios miembros de la Asociación Herpetológica Granadina visitamos el lugar. La finca se encuentra en mitad del campo, alejada del núcleo urbano. La propietaria nos enseñó dónde había aparecido el ejemplar: una pequeña y bonita charca que ellos mismos habían construido, con nenúfares, ranas comunes (Pelophylax perezi) -tanto adultos como larvas-, efémeras y libélulas, a 1265 m de altitud. Era la primera vez que ellos veían la ranita e ignoraban cómo había podido llegar. Nosotros la buscamos, pero no tuvimos la suerte de verla.

 

Entorno donde se encontró al animal


La charca



Revisando la charca

Ante la posibilidad de que esta especie se encontrara también en otros puntos de la zona, prospectamos algunas albercas y charcas cercanas centrándonos en la búsqueda de sus larvas, pero el resultado fue negativo. Sólo hallamos sapos corredores (Epidalea calamita) y ranas comunes.  

 

Prospectando una alberca cercana


Otra charca. Sólo encontramos sapo corredor y rana común


Sorprende la aparición de un solo ejemplar en un lugar habitado y a una altitud tan elevada (superior a la hasta ahora máxima para la península ibérica), por lo que no puede descartarse una llegada asistida. La presencia de plantas acuáticas no autóctonas (como los nenúfares) en esta finca, y quizá en otras cercanas, permite sospechar su llegada con el agua de las plantas, quizá como renacuajo. No obstante, no podemos descartar ninguna posibilidad.

 

Ranita meridional hallada en Cástaras (foto de Joseph Varney)