Entre los anfibios anuros presentes
en la provincia de Granada hay una interesante muestra de diferentes estrategias
reproductivas. El sapo corredor (Epidalea calamita) y el sapo partero
bético (Alytes dickhilleni) representan dos maneras muy distintas de
enfrentarse al proceso reproductor, y vale la pena detenerse un momento para
compararlas.
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| Adulto de sapo corredor |
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| Adulto de sapo partero bético |
Comparando ambas especies, el sapo
corredor pone huevos más pequeños y mucho más abundantes, con un
desarrollo embrionario corto, larvas pequeñas al nacer, desarrollo larvario mucho
más rápido y pequeño tamaño al terminar la metamorfosis. Estas características
pueden explicarse en virtud de su particular ecología y etología reproductiva.
Esta especie se reproduce en charcas temporales poco profundas que suelen
secarse pronto, por lo que el desarrollo embrionario y larvario deben ser
rápidos para terminar la metamorfosis antes de que el charco desaparezca. Los
padres abandonan los huevos en cuanto los ponen y no hay ningún cuidado
parental, es decir, invierten poca energía en la supervivencia de las crías, con
lo que éstas tienen una alta tasa de mortalidad. Para compensar esta elevada
mortalidad, el número de huevos que ponen es muy elevado (por ello deben ser
pequeños), y la mayoría de los años muere la práctica totalidad de larvas; sólo
algunos años sobrevive el número suficiente para compensar esas pérdidas.
Resumiendo: el sapo corredor pone muchísimos huevos y no los protege, por lo que la tasa de supervivencia es baja.
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| Los sapos corredores ponen cordones con miles de huevos |
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| Las larvas de sapo corredor son al principio muy pequeñas |
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| Minúsculo sapo corredor recién metamorfoseado |
Por el contrario, el sapo partero
bético utiliza una estrategia reproductiva distinta, casi opuesta. El macho
protege sus huevos, lo cual sólo puede hacerse si la hembra pone pocos, y al
ser pocos pueden ser más grandes. Los cuidados parentales consisten en que el macho los
lleva adheridos a su espalda evitando su depredación, por lo que la supervivencia de los huevos es mucho mayor y el desarrollo embrionario, que ocurre mientras carga con
ellos, también es más largo. La eclosión se produce al depositarlos en el agua, y el
tamaño de la larva en ese momento es también mayor ya que el desarrollo embrionario ha sido más largo.
Las larvas se desarrollan en aguas más duraderas, normalmente permanentes
(originariamente arroyos, pero ahora también fuentes y albercas), por lo que el
desarrollo larvario es largo, y también es mayor el tamaño que adquieren tras
la metamorfosis.
Resumiendo: el sapo partero bético pone pocos huevos pero los protege, por lo que la tasa de supervivencia es alta.
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| Los cuidados parentales del sapo partero bético condicionan parte de su biología reproductiva |
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| Larvas de sapo partero bético |
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| Sapo partero bético a punto de completar la metamorfosis |
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Sapo corredor
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Sapo partero bético
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Tamaño del huevo
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1,0-1,6 mm
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3-4 mm
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Nº de huevos por hembra
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1500-5600
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30-150
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Desarrollo embrionario
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5-12 días
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25-40 días
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Tamaño tras la eclosión
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3,5-8 mm
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11-15 mm
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Desarrollo larvario
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24-54 días
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3 meses o más
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Tamaño tras la metamorfosis
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6,7-13 mm
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10-23 mm
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Ninguna de estas dos estrategias
es mejor que la otra. Cada una responde a la ecología y al comportamiento particular
de cada especie, ha sido diseñada tras mucha selección a lo largo
del tiempo y probablemente es la que ofrece mayores posibilidades de
supervivencia. Al menos mientras no adquieran otra.