domingo, 26 de diciembre de 2021

Los Nacimientos del Parrica: crónica de una muerte anunciada.

 Fotografías: Gabri Mtnez, Javier Benavides, Gema González.

Entre los enclaves del Patrimonio hidrológico granadino desaparecidos en fecha reciente, se encuentra un lugar icónico por la comunidad de anfibios que llegó a albergar hasta finales de los años 80 del pasado siglo 10 especies de anfibios, resultando en uno de los mejores enclaves de biodiversidad de batracofauna de toda Europa (Antúnez, 1983; datos Universidad de Granada).

Estado del humedal en otoño de 2006. Foto: Gabri Mtnez.
Estado del humedal en otoño de 2006. Foto: Gabri Mtnez.

Localizado al este de la depresión kárstica de Zafarraya, al pie del macizo de la Maroma (Sierra de Tejeda), en su vertiente norte, el humedal se asienta sobre materiales detríticos de aporte de escorrentía de las sierras circundantes (de gran caudal en momentos concretos). La descarga del mismo se producía hacia el cercano arroyo de los nacimientos del Parrica (o del Parrilla), también llamado de la Madre. 

El vaso fue recrecido histó-ricamente para aumentar el volumen de almacenamiento mediante una pequeña presa de regulación. Mantenía una cubeta de unas 0,3 ha y más de 2,5 m de profundidad en su punto central.

Prado encharcado en cabecera. Foto: Javier Benavides.

El lugar fue punto de reproducción para 10 de las 12 especies de anfibios del sureste ibérico, entre ellos la desaparecida sala-mandra penibética, presente de forma ya relicta en el cercano arco calizo malagueño. Pocos puntos podían “pre-sumir” de aquel excelente elenco de biodiversidad herpe-tológica. Desde los endémicos salamandra penibética y sapo partero bético, a los también amenazados sapillo pintojo ibérico, ranita meridional, sapillo moteado ibérico o sapo de espuelas.

Ranitas meridionales en amplexo. Foto: Gabri Mtnez.
Sapo de espuelas. Foto: Gabri Mtnez.  
 
Esta exuberancia herpetológica la hizo objeto de inclusión en tesis doctorales y artículos de investigación (Antúnez y Antúnez et al. 1983-2006 -ver bibliografía-) y, por esta razón, fue integrada, primero en el “Inventario de las áreas importantes para los anfibios y reptiles de España” (1998), y posteriormente, entre las “Áreas de interés para los anfibios y reptiles de España” (Sierra Tejeda, Llanos de Zafarraya).

Pozo en febrero de 2007. Se aprecia en el fondo un sapo común caído. Foto: Gabri Mtnez.

Su estado ecoló-gico comenzó un declive desde fina-les del s.XX tras la buena temporada hidrológica de 1996, posterior a la gran sequía 1991-95, cuando el lugar mantenía aún a 8 especies de anfibios reproductores. En los primeros años del siglo actual fue objeto de un proyecto de restauración por parte de la Universidad de Granada, en forma de una charca artificial de unos 11 x 5 m, que se mantuvo como el único punto de cría esporádico de anfibios durante sólo unos pocos años más, debido a la escasa calidad de los materiales empleados para la impermeabilización del vaso.

Charca creada por la UGR en febrero de 2009. Foto: Javier Benavides.

El lugar fue reconocido (algo tarde, la verdad) a nivel andaluz, incluyéndose en el Inventario de Humedales de Andalucía (año 2012 –cuando ya no se formada la lámina de agua -), listado que recoge las zonas húmedas singulares de la Comunidad Autónoma, aunque no confiere protección alguna a los enclaves.

El (ya desaparecido) humedal se halla en la actualidad completamente ausente en su lámina de agua debido al uso agrícola intensivo de la zona, no cumpliendo los valores por los cuales fue catalogado como Humedal de Andalucía. Es por esto que solicitamos desde aquí su descatalogación como tal.



Estado actual (23 diciembre 2021) de los Nacimientos del Parrica. Fotos: Gema González.

Esta ausencia de protección y la desafección/desatención de que han hecho gala las sucesivas administraciones ambientales a cuya custodia se ha depositado la conservación de las condiciones ambientales sostenibles para la fauna (endémica, amenazada y protegida) del lugar, junto al creciente interés por las aguas subterráneas para cultivos hortícolas de intensivo, ha hecho desaparecer por completo sus valores ecológicos, al hacer descender en más de 10 m el nivel freático, bombeándose toda el agua a una pantaneta plástica de reciente creación situada en una colina próxima, desapareciendo con ello por completo la lámina hacia el año 2010, siendo en la actualidad una escombrera sin interés alguno y ejemplo de vergüenza de gestión ambiental provincial y de recuerdo para quienes conocimos lo que fue y en lo que la avaricia y la dejadez humana lo han convertido.

 

Bibliografía

Antúnez, A., 1983. Contribución al conocimiento faunístico y zoogeográfico de las Cordille-
ras Béticas: los vertebrados de Sierra Tejeda
. Tesis Doctoral, Univ. de Málaga. Málaga.

Antúnez,  A.,  Real,  R.  & Vargas,  J.M.  1988.  Análisis  biogeográfico de los anfibios de la vertiente sur de la Cordillera Bética. Miscelánea Zoológica, 12: 261-272.

Antúnez, A., Real, R., Mendoza, M. & Guerrero, J.C. 1998. Sierra Tejeda y Sierra de las Nieves. En: Santos, X., Carretero, M.A., Llorente,  G.A., Montori, A. (coords.) Inventario  de  las  áreas  importantes para los Anfibios y Reptiles de España. Asociación Herpetológica Española-ICONA.

Antúnez, R. Real, M. Mendoza y J. C. Guerrero. 2006.  Sierra Tejeda. En: Santos et al. (Coord.) Áreas de interés para los anfibios y reptiles de España. AHE - MIMAM.

 

 

Nacimientos de Parrilla (M. López Chicano, mayo 2009). www.conocecetusfuentes.com


 

jueves, 16 de diciembre de 2021

Charcas de Lanjarón: esperando respuesta

En el municipio de Lanjarón (Granada), al pie de Sierra Nevada, se encuentran tres pequeñas charcas temporales situadas en unas terrazas rodeadas de matorral.

Entorno del lugar

Una de las charcas

Hace unos años, técnicos de Medio Ambiente descubrieron que en este lugar se reproduce el gallipato (Pleurodeles waltl), un anfibio escaso en la provincia de Granada y que en Sierra Nevada sólo se ha localizado en dos lugares: en una laguna de Güéjar Sierra y en este enclave de Lanjarón. También aparece en estas charcas el sapo corredor (Epidalea calamita), mucho más frecuente en la provincia.


Larva de gallipato

Joven gallipato

Sapo corredor

Parece que las charcas se alimentaban hace décadas de una acequia, ya desaparecida, pero hoy sólo reciben agua de lluvia y escorrentía. Actualmente permanecen inundadas poco tiempo y suelen secarse antes de que las larvas de anfibios completen su desarrollo, lo que provoca elevadas mortandades. Algunos años, miembros de la Asociación Herpetológica Granadina hemos realizado rescates de larvas de gallipato para evitar su muerte.

Revisando el agua durante un rescate

Larvas de gallipato junto a diversos insectos, antes de trasladarlas a otro lugar


Charca seca

En junio de 2018 solicitamos ayuda a la Consejería de Medio Ambiente, que envió un camión-cuba del INFOCA y descargó 33.000 litros de agua, suficientes para que ese año las larvas salieran adelante.


El INFOCA echando agua

Estos rescates manuales y descargas de agua son medidas eficaces, pero no pueden repetirse continuamente y era preciso buscar soluciones más definitivas. En la misma zona se encuentran las instalaciones de la empresa Aguas de Lanjarón, y en enero de 2019 nos reunimos allí con un responsable de la misma solicitando su colaboración. La empresa tiene un desagüe a 150 m de las charcas, por donde expulsa agua a un barranco; si ese agua presentara un mínimo de calidad -y creemos que sí- una parte podría derivarse a las charcas mediante una toma subterránea. Tras la reunión quedamos a la espera de una respuesta.


Empresa Aguas de Lanjarón, cerca de las charcas

Han pasado más de dos años y seguimos sin respuesta. Por eso hemos vuelto a realizar la misma petición, pero dirigiéndonos al grupo Danone (propietario de Aguas de Lanjarón), al que acabamos de enviar un informe completo sobre el tema. Ahora toca esperar de nuevo.



viernes, 10 de diciembre de 2021

Acciones de sostenibilidad en las albercas de la Alhambra

El sistema de albercas y cuerpos de agua de la Alhambra se halla desde hace 10 años dentro de un sistema de gestión sostenible de sus elementos hidráulicos (con la colaboración y asesoramiento en su momento de la Asociación Herpetológica Granadina). Tras retirarse las especies invasoras, junto con el Aula de Naturaleza Valparaíso (el estudio previo del hábitat y las autorizaciones pertinentes), se reintrodujo el gallipato (Pleurodeles waltl), un urodelo desaparecido en el entorno bajo río Darro, anterior a su entrada en la ciudad de Granada, el cual lleva ya 5 temporadas criando en varias albercas del entorno del Partal, Jardines de San Francisco y algunos Cármenes. 
En esta época con menor actividad reproductora de los anfibios en estas latitudes, se están limpiando algunas albercas, ya colmatadas por tarquines tras años sin intervención (lo que ha posibilitado que se pueblen de macroinvertebrados y de sus depredadores anfibios). 




Previamente a estas tareas de limpieza, se realizó la noche anterior del comienzo de las mismas un rescate manual de gallipatos, ranas (Pelophylax perezi) y sapos comunes (Bufo spinosus). La alberca grande los Jardines de San Francisco es uno de los elementos más productivos, retirándose un total de 83 gallipatos, algunos con un tamaño considerable, como se aprecia en las imágenes. 






Los ejemplares se han mantenido en recipientes adecuados alejados del sol y se retornaron coincidiendo con el rellenado de la alberca. 






Gallipato rescatado por trabajadores de la Alhambra durante el proceso de limpieza de la alberca

Estas acciones forman parte de los trabajos de adecuación del manejo y gestión del sistema hidráulico del conjunto monumental, concienciada su dirección y equipo de trabajo por la presencia (y pervivencia) de esta fauna auxiliar tan beneficiosa que, junto con los quirópteros, el erizo europeo y las aves insectívoras, mantienen programas de facilitación muy necesarios en el control biológico de plagas y con la finalidad de hacer más amables y “biodiversos” los jardines, bosques y huertas del conjunto nazarí.

sábado, 30 de octubre de 2021

Bloques de piedra contra vehículos incontrolados

La laguna de las Trincheras se encuentra en el municipio de Güéjar Sierra (Granada). Consta de dos charcas, una temporal de escasa profundidad y otra más profunda y casi permanente, y presenta una población de anfibios muy diversa, que incluye el gallipato (Pleurodeles waltl), el sapillo moteado ibérico (Pelodytes ibericus), la ranita meridional (Hyla meridionalis), el sapillo pintojo ibérico (Discoglossus galganoi) y el sapo común (Bufo spinosus), entre otras especies, así como la culebra de collar mediterránea (Natrix astreptophora) entre los reptiles.
Entre los diversos problemas que aquejan a este lugar se encuentra el paso incontrolado de motos, todo-terrenos y quads que circulan por la orilla de las charcas (las rodadas se aprecian en las dos fotos siguientes). En ocasiones llegan a atravesar el agua de una de las charcas, incluso cuando hay huevos o larvas de anfibios. Estos hechos fueron denunciados en abril de este año por la Asociación Herpetológica Granadina ante la Delegación de Agricultura, Ganadería y Pesca de Granada.
Rodadas de vehículos

Rodadas atravesando el agua


Para intentar solucionar este problema, el 29 de octubre contratamos una excavadora que se encargó de traer grandes bloques de piedra desde un terreno cercano y depositarlos en varios puntos de acceso a las charcas, de modo que impidiera la entrada de vehículos, al menos coches y quads (a las motos no hay quien las pare). Para esta actuación contábamos con el permiso de los titulares, tanto de la finca de donde se retiraron las piedras como del terreno donde están las charcas.
La zona alrededor de las charcas carecía hasta ahora de piedras grandes porque los vecinos del lugar se las llevan, probablemente para construir muros en los caminos, por lo que los bloques ahora colocados podrán servir también como refugios para los anfibios (en su fase terrestre) y demás fauna menuda de la zona.

miércoles, 27 de octubre de 2021

Liberación de larvas de sapo partero en el Jardín Botánico "Hoya de Pedraza"

El sapo partero bético (Alytes dickhilleni) es un anfibio endémico de las sierras béticas de Andalucía, Castilla la Mancha y Murcia, y el único anfibio catalogado en Andalucía. Tras varias inspecciones previas llevadas a cabo por nuestra asociación, el pasado 5 de octubre, integrantes de la AHG y dos Agentes de Medio Ambiente del Espacio Natural Sierra Nevada, junto con el personal del Jardín botánico, llevaron a cabo la suelta de un centenar de larvas de este anuro procedentes del excedente de una población de origen con buena salud poblacional, liberándolas en una de las balsas naturalizadas del jardín con condiciones ecológicas apropiadas.
El objetivo, crear una nueva población dentro del área de distribución de la especie en Sierra Nevada, permitiendo su dispersión hacia el resto de balsas interconectadas. Esta nueva localidad proporciona unas condiciones ideales para la formación de una nueva población, como un agua de calidad y la existencia de un cerramiento perimetral reforzado para evitar la entrada de jabalíes y ganado, así como un control del flujo de visitantes. También proporciona una zona de observación que contribuya a la divulgación e, incluso, quitar presión de otras zonas más frágiles.
Anteriormente (y dentro de las acciones de voluntariado Life Adaptamed – Sierra Nevada) integrantes de la asociación junto con un joven grupo de voluntarios/as excavaron manualmente una charca de unos 5 x 3,5 m en el sector silíceo del Jardín. Este nuevo vaso tendrá capacidad de colonización por parte de los anfibios.
Todas las acciones se hicieron con la pertinente comunicación previa y permiso por escrito de la autoridad ambiental y siguiendo escrupulosamente las normas de esterilización para prevenir la propagación de enfermedades fúngicas y víricas de los anfibios.

jueves, 14 de octubre de 2021

Otra limpieza en Zafarraya

Hace unos días nos enteramos de que la pequeña laguna del Concejo, en Zafarraya (Granada), estaba seca. 

Laguna del Concejo llena (mayo de 2016)


Laguna del Concejo seca (octubre de 2021)

Zafarraya es un municipio del extremo occidental de la provincia. Consta de una amplia llanura rodeada de montañas, de modo que las aguas de escorrentía y, sobre todo, las subterráneas procedentes de esos relieves periféricos se acumulan en la llanura central (geológicamente un poljé), originando pequeñas lagunas y charcas. A pesar de que estos humedales están rodeados de cultivos intensivos, contienen la mayor diversidad de anfibios de toda la provincia, estando presentes el tritón pigmeo (Triturus pygmaeus), el gallipato (Pleurodeles waltl), la ranita meridional (Hyla meridionalis) y el sapillo moteado ibérico (Pelodytes ibericus), entre otras especies. 

La presente sequía debe ser la causa de que la laguna del Concejo esté seca, aunque también debe influir la extracción excesiva de agua para los cultivos colindantes. Decidimos aprovechar esta circunstancia para retirar la basura acumulada en su cubeta seca y así, el pasado 9 de octubre extrajimos de ella mucho material agrícola (tubos de riego, semilleros, cuerdas, cajas de frutas…), además de bolsas, ropa, latas y botellas. 








Había de todo...


Basura extraída de la laguna del Concejo


Después hicimos lo mismo en otra pequeña laguna próxima, la del Corzo, que aún conservaba algo de agua. 


Laguna del Corzo casi llena (abril de 2016)

Laguna del Corzo casi seca (octubre de 2021)







... pero de todo



Basura extraída de la laguna del Corzo

Toda la basura de ambas lagunas la depositamos en grandes bolsas para que el ayuntamiento de Zafarraya las recogiera, tal como se había comprometido respondiendo a nuestra solicitud.

Es la cuarta o quinta vez que vamos a Zafarraya a limpiar algunas de sus lagunas y nos tememos que no será la última. Es una pena que estos pequeños humedales, refugio de una importante biodiversidad acuática, sean tan poco valorados, tanto por los propios lugareños como por la administración ambiental.