domingo, 23 de febrero de 2014

DEPREDACIÓN DE CULEBRA VIPERINA SOBRE RANA COMÚN



Publicamos una observación que Alejandro Calancha nos envía y de la que fue testigo en una balsa de Lugros (Sierra Nevada).
Nos cuenta que al acercarse a una balsa el siete de junio de 2011 vio como una culebra viperina(Natrix maura) estaba tragándose un ejemplar adulto de rana común (Pelopylax perezi) a una altitud aproximada de 1.200 m., la culebra no se inmutó y continuó el festín bastante tranquila.




jueves, 20 de febrero de 2014

PEQUEÑAS SOLUCIONES PARA GRANDES PROBLEMAS

En junio de 2013 se localizaron en la sierra de Huétor (Granada) dos abrevaderos metálicos para el ganado que eran utilizados por el sapo partero bético (Alytes dickhilleni) para reproducirse. Están situados junto a un nacimiento permanente de agua, la cual llega a los abrevaderos de modo continuo a través de una manguera y sale luego por un desagüe situado en la base de cada uno. Los dos contenían pocas larvas, treinta y ocho en uno de ellos y una sola en el otro, y en seguida se vio por qué. En cuanto las larvas se acercaban a los desagües eran absorbidas por éstos, lo cual se pudo observar in situ.

Abrevaderos donde cría el sapo partero bético
La situación de esta especie a nivel mundial es muy delicada, y una correcta política conservacionista debería incluir entre sus prioridades evitar la pérdida de cualquier punto de cría. Por ello se le expuso el problema al dueño de los abrevaderos, quien dio su permiso para intentar solucionarlo siempre que no afectara al ganado. Así que en noviembre pasado se colocó en cada desagüe un cilindro vertical de malla plástica para evitar la absorción de larvas sin impedir la salida del agua. El propósito de colocar estos filtros altos (miden 10 cm) y no planos, como los de un lavabo casero, es aumentar la superficie de absorción para que no se obstruyan por las hojas caídas ya que los abrevaderos están en un bosque.


Uno de los filtros ya colocado en el desagüe
     Pronto empezará la temporada de cría de este sapo y se comprobará si esta sencilla solución es efectiva o no. Y si no lo es habrá que idear otra. 

Adulto de sapo partero bético
Texto y fotos: José Mª González Cachinero


domingo, 16 de febrero de 2014

CULEBRAS MONTAÑERAS



Sierra Nevada es el gran macizo penibético, la montaña del sol (Sulayr nazarí). Sus más altos tresmiles, en la porción granadina, antaño casi permanentemente nevados, dejan ahora ver de mayo a octubre todo el brillo azul del micaesquisto. La prolongación del periodo de “buen” tiempo, junto con el aumento generalizado del turismo de montaña, aparte de los consiguientes problemas de conservación asociados, hace que cada vez tengamos acceso a nuevas citas interesantes de anfibios y reptiles en altitud, gracias en gran parte a la popularización de las herramientas en red, como blogs y redes sociales. Tratamos en esta nota de dos especies de ofidios, una terrestre y otra acuática, caracterizadas por una característica común: su capacidad para conquistar las más altas montañas.
Hace pocos días, un montañero, Luis, nos mandó esta fotografía que tomó a la friolera de 2.800 m sobre el nivel del no lejano mar. Se trata de un ejemplar juvenil de culebra lisa europea (Coronella austriaca), una especie boreal que mantiene en Sierra Nevada la población más meridional de toda su amplia área de distribución mundial en el Paleártico. Y esta cordillera no deja de ser una montaña litoral que se extiende en sentido E-O y, por tanto, con un marcado contraste de vertientes y una mayor ascensión de especies ectotermas (es decir, que dependen de la temperatura exterior para desarrollar sus ciclos de vida) en la que mira al Mediterráneo, de lógica mayor termicidad.
El ejemplar se encontraba en un cascajar de la falda sur del pico Mulhacén (el techo de la placa Ibérica), en el límite de sus hábitats típicos de piornales (matorral de alta montaña) y borreguiles (los prados junto a arroyos y lagunas). La localidad conocida más cercana (y hasta ahora era la más alta conocida de su distribución mundial), un adulto observado por nosotros en un borreguil húmedo cerca del agua hace ya más de trece años, está ubicada a una altitud algo inferior en la cabecera del río Mulhacén (Luzón-Ortega et al., 2002).

FOTO CORAUS
Culebra lisa europea
Seis años antes, en julio de 2007, tuvimos un encuentro de altas cumbres con otra especie. Durante unos muestreos herpetológicos en la misma gran sierra, un por entonces celador del Parque Nacional, Pepe Luis Pimentel, nos envió una interesante observación de otro juvenil de colúbrido, esta vez de culebra de collar (Natrix natrix), otra especie boreal y también relicta en el sureste ibérico, que tiene en las sierras béticas y en la cordillera rifeña y del Atlas Medio marroquí sus poblaciones más meridionales, a la impresionante altitud de 3.200 m, no lejos ya de la cumbre del pico del Veleta. Nos interesó tanto que empezamos a buscar citas de las últimas culebras de collar aparecidas en el sureste ibérico, y comprobamos que podría ser la cita más alta referida en toda su amplísima distribución mundial, que, de nuevo afecta a gran parte del Paleártico.
FOTO NATNAT
Culebra de collar en fase juvenil.
Estas últimas observaciones en la zona de altas cumbres podrían hacernos pensar que, como sigan subiendo, tarde o temprano las dos especies van a acabar poniendo banderitas en las cimas... Sin embargo, es necesario recordar que durante sus etapas de dispersión postnatal, a finales de verano y durante las primeras semanas del otoño, las culebras y otros reptiles son encontrados muchas veces fuera de sus hábitats típicos, por lo que entendemos que en ambos casos se trata de este comportamiento, amén de que haya posibles interpretaciones que asocien estas citas tan altas y tardías a fenómenos de atemperamiento climático motivados por un fenómeno de Cambio Global.
Agradecimientos: A Luis y a Pepe Luis, quienes encontraron el primero y segundo ofidio, respectivamente, y a Quique Larios, quien puso una de las citas en conocimiento a través de las redes sociales.

Bibliografía:
Braña, F. 1997. Natrix natrix (Linnaeus, 1758). 454-466. En: Salvador, A. (coord.), Ramos, M. A. et al. (ed.) Fauna Ibérica. Vol. 10: Reptiles. Museo Nacional de Ciencias Naturales-CSIC, Madrid.
Caro, J., Fernández-Cardenete, J.R., Moreno, G., Pleguezuelos, J.M. 2012. Estatus de Coronella austriaca en Sierra Nevada (SE Península Ibérica). Bol. Asoc. Herpetol. Esp. 23(1).
González-Miras, E., Fernández-Cardenete, J.R., García-Cardenete, L., Escoriza, E., Cruz, E. y Fuentes J. 2008. Nuevas localidades en el Sureste Ibérico y cota máxima peninsular de la culebra de collar (Natrix natrix). Consideraciones sobre su distribución. Boletín de la Asociación Herpetológica Española, 19: 93-98.
Luzón-Ortega, J.M., García-Cardenete, L., Pérez-Contreras, J. y Fernández-Cardenete, J.R. 2002. Culebra lisa europea (Coronella austriaca), nuevas citas y récord altitudinal para Europa Occidental en Sierra Nevada (SE Ibérico, España). Acta Granatense, 1(1-2): 148-150.
Texto: Juan Ramón Fernandez Cardenete.

jueves, 3 de octubre de 2013

LAS CANTERAS ABANDONADAS COMO NUEVOS ECOSISTEMAS




En estos últimos años de abundantes lluvias nos ha sorprendido el resurgimiento de antiguos humedales desaparecidos en distintas partes de nuestra geografía, a estos se unen otros que se han formado a consecuencia de actividades mineras a cielo descubierto, el mas espectacular en la provincia de Granada  es el de las minas de Alquife que contiene un lago en el cráter artificial que la extracción desde siglos ha formado, pero otras menores también han formado puntos de agua bastante interesantes, una de ellas se encuentra en la falda del Montevives en Alhendín, mirando a la Vega granadina, es un ejemplo de cómo las diferentes formas de vida se van instalando creando comunidades acuáticas de cierta importancia, las primeras en ocuparlas son las aves: limícolas, ardeidas y otras acuáticas, a estas le acompañan grupos de paseriformes, abejarucos, abubillas etc, otros vertebrados como anfibios y reptiles con menos capacidad de dispersión encuentran el hábitat ideal, como si siempre hubieran estado esperando este nuevo espacio, en el barro se ven huellas de mamíferos como mustélidos, zorros, suponemos que las cabras montesas de Montevives también bajarán a beber, el jabalí se pasea por estos lares y como prueba se encontró un cráneo cerca de una charca, no menos importante es la presencia de invertebrados siendo notable las diferentes especies de odonatos. 
Canteras de Montevives en Alhendin y la Malaha.

Otro caso paralelo ha ocurrido en otra cantera de material de construcción  abandonada en Jun, las caracteristicas son similares ya que es de extracción a cielo abierto y con terrenos de yesos y arcilla, este  humedal es reciente y a él tímidamente se van apuntando los pájaros que usan el cañaveral y los tarajes como dormideros y mantiene una población de sapo corredor mas que aceptable, seguramente la mas importante de esa zona periurbana, la naturaleza del terreno dan una flora de características únicas, adaptadas a una cierta salinidad y a periodos de escasez de agua, siendo su vegetación,  los tarajes, los rascaviejas ,alcaparras,y una planta exclusiva de estos ambientes y poco frecuente del género limonium que aquí mantiene unos buenos efectivos.
Reciente humedal en Jun  formado en una cantera destinada a materiales de construcción.


En el término municipal de Íllora, compañeros de la Asociación Herpetológica Granadina descubrieron en una antigua cantera de arena, una charca en la que se concentraban decenas de sapos corredores todos los años, pero que entre la desecación provocada por el desarrollo de la primavera y verano y la absorción propia del terreno, casi nunca podían completar el ciclo; solicitando permiso a los dueños y una ayuda al Ayuntamiento de Illora, consiguieron impermeabilizar la charca y cercarla para evitar deterioro por el  ganado y jabalíes ,dando como resultado una explosión de natalidad de sapos corredores en este año pasado.
Pequeña cantera de arena en Íllora que se ha acondicionado para evitar pérdidas de agua.

A esta charca la llamaron de los cabezones, seguramente por el nombre que le suelen dar a los renacuajos, pero bien se podría atribuir al empeño de estos naturalistas para realizar esta actuación.
Amplexo de sapo corredor, esta especie está presente en estas canteras.
Ejemplar de limonium sin determinar que por sus características podría ser de una especie en peligro de extinción.
Las especies de libélulas son variadas y aqui encuentran el ambiente idóneo.


Como siempre cuando describimos estos escasos puntos de agua, la recomendación es favorecer su permanencia evitando drenajes y otras intervenciones humanas como los vertidos de basuras y restos de obras. No estamos hablando de grandes inversiones, sino de voluntad.
Esto puede ser un beneficio para los municipios en los que están ubicados ya que es un aliciente cultural y ambiental que no todos los pueblos pueden disfrutar.

domingo, 8 de septiembre de 2013

LAGARTOS CON ALAS EN LA ALHAMBRA




Patio de los Arrayanes, en una fría mañana... ¡de junio! en la Alhambra. Vaciándose la gran alberca... Tiempo para charlar con el encargado de cuadrillas, Félix Garrido, mientras los peces van perdiendo su elemento vital. ¡Qué sabiduría del lugar tiene este hombre!. Me cuenta una historia que no tiene desperdicio...
Este señor lleva encima la experiencia de 30 años limpiando albercas y acequias para el monumento rojo. Uno de sus primeros encargos de tan noble trabajo de acequiero fue el de medir la planta del famoso Aljibe de la Lluvia (quien se haya asomado adentro sabrá que la bajada no es tan fácil)... Pues allí que había un gitano en la zona mirando, y este  le dijo, “te doy trescientas pesetas si te metes dentro y me mides el aljibe”...
- Ah nooo!..., le responde el gitano. - que ahí dentro hay “lagartos con alas”.
Total, que se nos queda nuestro hombre sin colaboración, y que debe “enfangarse” (literalmente) él mismo... Cuerda a la cintura... y adentro. Y lo que atisba a ver en la oscuridad del interior, en sus palabras, eran: “lagartos plateados como peces, con cola larga con aletas... que salían disparados al acercarme”... O sea, larvas de gallipatos. Al medir y limpiar la alberca y esparcirlo el fango depositado durante años por el olivar cercano, me describe lo que con total seguridad eran gallipatos, esos curiosos tritones mediterráneos que aquí casi idolatramos. Una población (actualmente desaparecida) que creíamos fruto de una introducción muy reciente, y de la que ahora sabemos que siempre fue natural... una población relicta de un urodelo en el área del monumento nazarí.
En otras palabras, que en las aguas vivas de la Alhambra realmente hubo (y hasta no hace tanto) seres mitológicos: duendes, hadas, xanes, ninfas, pléyades o como quiera el imaginario popular llamarlos... como plateados lagartos con alas.
El gallipato es el protagonista del artículo, no sería raro que aún quedasen algunos ejemplares dada la longevidad de la especie.

Para saber más sobre el aljibe de la Lluvia (o “de las Lluvias”), un monumento nazarí del s. X (ahora que cumplimos el milenio del Reino de Taifa de Granada):
Los aljibes son las estructuras hidráulicas más frecuentes en la Granada nazarí. El aljibe de la Lluvia, un elemento hidrológico nazarí enclavado en el Cerro del Sol (actualmente forma parte del Parque Periurbano Dehesa del Generalife, y antes de 1995, a los montes del antiguo ICONA, con el nombre de “Parque de Invierno”), permanece ligado al paisaje de la Alhambra, junto con  otras  zonas arqueológicas cercanas, como la alberca Rota y los cercanos Pozos Altos (sin conexión conocida con ellos), una gran alberca en el cerro de Dar Al Arusa, y otra gran alberca abierta llamada “Albercón del Negro”, cerca del actual cementerio.
El Albercón del Negro mantiene una pequeña población de sapo común los años lluviosos.

Su peculiar bóveda, que sobresale del terreno (dos tercios de su estructura es subterránea), forma parte de su singularidad, siendo uno de los elementos más conocidos por los granadinos que, de tránsito por la zona, toman un descanso en la vaguada donde se enclava. El aljibe es de planta cuadrada (7’7 m de lado), construido de tapial con ladrillo y argamasa. El interior se divide en tres naves de 2'20 m de ancho, con bóvedas de cañón apuntado, y de rincón de claustro en los ángulos, que enmarcan un espacio central cubierto por una bóveda baída en la que existe un receptáculo central por donde penetraba el agua y tenía dos antiguas entradas de agua en el muro opuesto a la actual entrada, más amplia, de apertura posterior.
El aljibe recogía las aguas de escorrentía de origen pluvial y probablemente también se llenase a partir de surgencias desde las capas freáticas (algo con mucho más sentido desde el punto de vista de un anfibio). Su ubicación en una cota alta (930 msnm) le permitía enviar sus aguas a otras zonas de demanda; entre ellas, el Generalife y la Alhambra. De sus usos, se sabe que tuvo uno ganadero durante el s. XIV, también, como posible aljibe de abastecimiento para los destacamentos militares (aunque no se conservan ruinas de estas fortificaciones en la zona), o para los viajeros de la zona, a modo de fuente, o pilar, y que era una de las muchas obras de ingeniería hidráulica que llevaban agua a los palacetes nazaríes están en pie. También se apunta su aprovechamiento como reserva en época de sequía. Actualmente el aljibe aún recoge agua (no así la alberca asociada que tiene a continuación –donde también fueron vistos gallipatos hasta 2003-), y mantiene un uso como reserva de agua para emergencias como reabastecimiento de los dispositivos en los incendios forestales.
Sobre su agua, se dice que “era muy apreciada en la ciudad al estimarse que poseía propiedades curativas” (... ¡aunque vivieran gallipatos en ella!).
Links imágenes:
https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhh1-QSyaghJKnsXtD9If8mq8FZXzfTEB040oBmySX-JamvvHpAgi1sb9ckpU8Fa9uzaZS8y8rflnVGEeJ1FE-jDiwulwUzbpTMbAV5zvwur11NwgJwAlamAbfMqlVgezKoeoV8QSQ13dhq/s1600/parquedeinvierno-p.jpg

Bibliografía:
- La Alhambra y el Generalife. Guía oficial. 2010. Patronato de la Alhambra y el Generalife.
Agradecimientos: Félix Garrido, Luis Javier Fernández Cardenete.
Texto: Juan Ramón Fernández Cardenete.
Fotos: Javier Benavides.